Buscando a Dios a través del ayuno

¡No ayunamos para obligar a Dios a hacer lo que queramos! ¡Tampoco lo hacemos para que "vea" que sí estamos interesados en Él! ¡Él sabe bien dónde está nuestro corazón y el nivel de relación que tenemos con Él! ¡No podemos engañarlo, impresionarlo ni mucho menos manipularlo! Porque si ayunas para que "ahora sí" conteste Dios o "ya resuelva" cierto problema tienes un problema de corazón, de amor y de relación personal con Él. Dejamos el tiempo de los alimentos para que nuestra atención esté puesta en nuestra relación con el Señor pues al hacerlo conoceremos más de su corazón y tendremos en claro qué es lo que quiere que hagamos y qué espera de nosotros. ¡Esta es la verdadera recompensa que deberíamos anhelar!