Entendiendo nuestras diferencias

Dios nos diseñó diferentes no porque unos seamos mejores que otros ni porque nos ame más a unos que a otros ¡esto es una mentira que el diablo quiere que creas! La Biblia es clara al mencionar que Dios no hace acepción de personas, ¿entonces por qué somos diferentes? Porque somos miembros diferentes de un mismo cuerpo, somos piezas de un mismo rompecabezas de modo que es en mi "diferencia" donde puedo encajar en la vida de los demás, porque donde yo soy débil Dios usará a otros para darme fuerzas, donde soy rico puedo proveer en la pobreza de otros, aquello que no sé puedo aprenderlo de lo que Dios le ha permitido aprender a alguien más.

Transformados en nuevas personas

Si realmente queremos se transformados en nuevas personas y queremos que nuestra forma de vivir cambie para agradar a Dios y vivir en libertad tenemos que empezar por dejar de imitar las conductas y costumbres de aquellos que no aman a Dios. Incluso en más de una ocasión tendrás que terminar relaciones con personas que te dañan y arrastran a vivir de maneras que no agradan a Dios. Aunque el cambio interior en nuestro espíritu lo hace Dios solamente, las decisiones del día a día en nuestra nueva vida las tomamos nosotros siendo guiados y ayudados por Él.

Cuando no entendemos lo que Dios hace

Hay una inmensidad de diferencia entre nuestra sabiduría y la sabiduría de Dios, lo mucho que conozcamos de la vida es insignificante contra lo que conoce quien siempre ha existido por la eternidad, tan solo humanamente hablando lo mucho que el hombre conoce de este mundo es prácticamente nada contra lo que conoce quien recorre cada rincón del universo en un instante. Sus ideas y sus planes siempre son mejores que los míos, sus tiempos para responder mis peticiones son perfectos, aquellas cosas que me ha negado ¡me hubiera hecho mucho daño recibirlas! y aquellas que me ha dado ¡me han bendecido más de lo que pude algún día imaginar! Sus maneras, sus tiempos, sus pensamientos y caminos son perfectos.

Gracia Gratuita e Inmerecida

¡No hay manera de que podamos merecer o ganarnos la salvación de Dios! Su amor no depende de nosotros, no se trata de qué tantas "buenas" acciones hagamos ni de qué tan santos parezcamos, su amor está ligado a su personalidad fiel y permanente, hemos sido salvos ¡por su bondad inmerecida! La salvación brota de su corazón, nace de su interior y es para todo aquel que la quiera recibir, ¡nadie la merece! pero está disponible para todos.

La Fe nace de lo que Oyes

La Biblia es la vida que nuestro espíritu necesita, tiene el poder de llenar el vacío de nuestro corazón, de consolar nuestras más profundas tristezas, de revelar lo oculto de nuestro corazón y de enderezar nuestros razonamientos más confusos. La Palabra de Dios es la medicina que anhela nuestra alma, los síntomas de no tenerla son claros: falta de esperanza, confusión, pérdida de sentido de la vida, hipersensibilidad a la tristeza, dolor profundo y soledad.