¿Tienes hambre de Dios?

Jesucristo mencionó que los cristianos que creemos en Él, le seguimos y tenemos una relación personal con Él somos la sal de este mundo, es decir, estamos aquí para que la gente conozca el verdadero sabor de la vida, para que sepan a qué sabe "conocer a Dios", para que conservemos con nuestro ejemplo la vida de Dios aquí en la Tierra y para despertar apetito en la gente a nuestro alrededor de más de Él, su amor, su Palabra, su perdón, su poder libertador y su eterna salvación. Pero si no llevamos en nosotros el "sabor de Dios" en nuestras vidas ¡de qué nos sirve llamarnos a nosotros mismos cristianos si no atraemos a nadie hacia Él ni aún nosotros mismos encontramos gusto en conocerle más! Nuestro "sabor" viene del Señor

La Felicidad en seguir a Cristo

Para que el mal avance solamente es necesario que la gente que puede detenerlo no lo haga. ¡El mensaje de Jesús es igualmente acogedor como revelador! Vivir de acuerdo a los principios que Jesucristo enseñó ¡es un reto cada vez mayor en la sociedad que vivimos! Pero obedecerlo ¡es nuestra única alternativa! Si Jesús fue perseguido por hablar de la verdad, ¡tengamos el valor nosotros también de defender esa verdad y el mensaje de salvación con una vida ejemplar que rete los estándares de rectitud y santidad que le hacen falta a esta sociedad!

La Felicidad en hacer lo Correcto

La motivación en nuestro corazón al vivir de manera íntegra, justa y honrada debería ser para agradar el corazón de nuestro Padre de Amor, nuestro Señor y Salvador, ¡no se trata de nosotros! ¡Estamos equivocados si creemos que al hilar algunos acciones justas estamos obligando a Dios a bendecirnos y contestar nuestras oraciones! Él nos escucha, contesta y ayuda ¡porque nos ama sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer! Su amor se trata de quién es Él y no de quiénes somos nosotros o de qué podemos hacer "por Él", ¡somos nosotros quienes le necesitamos y no al revés! ¿De qué nos sirve esforzarnos tanto por hacer lo correcto? ¡Nos sirve para agradar al corazón de nuestro Salvador!

Felices los que viven en la Paz de Dios

Vivir en paz es una consecuencia natural de establecer una relación personal con nuestro Señor, porque a medida que lo conocemos y entendemos cuánto nos ama y nos cuida, una seguridad interna nace dentro de nosotros que genera como resultado una vida de confianza y paz. Saber que alguien que nos ama profundamente tiene todo el poder y todo bajo control ¡nos da tranquilidad!

Felices los de Limpio Corazón

El corazón de nuestro Señor está impreso en cada porción de la Palabra de Dios, está allí esperando a ser descubierto por ti y por mí y por todos los que ven más allá de su religión y sus "obligaciones cristianas" para meditar y analizar cada tilde, cada acento y cada palabra que está en las Escrituras. ¡Son realmente felices y están en la mejor etapa de su vida aquellos a quienes el Espíritu Santo les ha quitado la venda de sus ojos y les ha revelado los secretos del corazón del Señor impresos en la Biblia! Felices los que al ver el corazón de amor, misericordia y gracia de su Salvador escogen tener un corazón similar, escogen la santidad, rechazan el pecado y se convierten en un reflejo de la integridad del Señor. ¡Ellos verán a Dios!