Escoge a Dios

Cuando vivíamos sin Dios hicimos muchas cosas que nos gustaría borrar y cambiar pero que ya no es posible hacerlo, pero ahora que somos sus hijos debemos vivir como lo que somos: Hijos de Dios. Dejemos ya la vida anterior, dejemos de lamentar el pasado y de hacer cosas que nos llenan de vergüenza, comencemos a vivir de manera ejemplar, recta y derecha en medio de esta sociedad tan llena de maldad, brillemos para que otros se acerquen al conocimiento del amor y la verdad de Dios a través de nosotros. Cuando otros vean el cambio en nuestras vidas sabrán sin lugar a dudas que Jesucristo es real.

Aferrándonos a Dios

¿Cómo podemos recibir la vida de Dios si no le abrimos nuestro corazón primero? Cuando de niño te cortabas un dedo por accidente ¿qué era lo primero que hacías? Apretabas fuerte tu dedo para que doliera menos y saliera menos sangre ¿te acuerdas?, pero para que tu mamá pudiera sanarlo y limpiarlo tenías que soltar el dedo, dejar que el dolor volviera por un instante, soportar el proceso de limpieza y recibir la sanidad, la cual por cierto, no era instantánea sino era un proceso, pero si no hubiéramos soltado nuestras heridas ¡nunca hubieran recibido el cuidado, limpieza y sanidad que necesitaban! Así es con nuestra relación con Dios, no importa que tan sucia, lastimada o llena de dolor esté tu vida, Él se ha acercado a ti a pedirte que lo dejes sanarte y limpiarte, lo que debes hacer es entregarle tu corazón y aferrarte a Él.

En Nada Intimidados

Dios planeó el día en que nacerías y ¡nadie pudo impedirlo! Él también sabe cuál será tu último día en la tierra y ¡nada de lo que suceda a tu alrededor puede cambiarlo! La verdad es que todos moriremos, el asunto aquí no es pensar en la muerte sino en entender que nuestro Dios tiene control sobre ¡la misma muerte! Y si Él tiene todo el control, ¿por qué permitimos que los temores se apoderen de nosotros? Es inevitable que pensamientos de miedo e inseguridad quieran instalarse en nuestra mente, ¿qué podemos hacer cuando esto suceda? Aprendamos a sustituir estos pensamientos con la verdad de la Palabra de Dios.

Firmes, Perfectos y Completos

¡Dios está buscando hombres y mujeres que adopten estas cualidades y características y las pongan a funcionar en la iglesia! Decídete a ser uno de ellos, sé un factor de bendición y cambio en tu iglesia, marca la diferencia, ora por tus líderes, anima a los demás, sirve hombro a hombro con tus hermanos y amigos y sé pieza clave para que el Evangelio se expanda en todo lugar.

Todo se trata de Dios

Cuando no conocíamos a Dios vivíamos prácticamente reaccionando y respondiendo a lo que veíamos y percibíamos, si nos rodeaban problemas o adversidad sentíamos peso en nuestros hombros y preocupación, si llegaba alguna enfermedad o evento inesperado que nos amenazara nos invadía un miedo al futuro y a lo desconocido sin embargo ahora que le hemos dado el control de nuestro corazón a Jesucristo, ¡levantemos la mirada! Dejemos de ver las circunstancias a nuestro alrededor, nuestras carencias y falta de recursos, ¡tenemos un Padre y un Salvador viendo por nosotros, los nuestros y nuestro futuro!