Enfrenta y conquista todo pecado en ti

"Muchas veces en lugar de pelear con todas nuestra fuerzas contra aquello que Dios nos ha pedido que quitemos de nuestra vida ¡comenzamos a negociar! Disfrazamos nuestro deseo de pecar con una falsa idea de compasión por otros, con razonamientos que justifiquen nuestras decisiones y con excusas muy elaboradas pero que al final ¡son mentiras con las que nos damos permiso de vivir en pecado y tolerando la maldad! ¡Dios no está jugando a la santidad! Él demanda que seamos totalmente santos, que tan pronto detectemos algo que le desagrada en nuestra vida ¡lo cortemos por completo y desde raíz de nuestra vida! Él mayor éxito del pecado es lograr que lo menospreciemos, que creamos que "no es tan malo", y que "nada malo nos sucederá si nadie más sale lastimado"."

Pelea tus batallas de la mano de Dios

Necesitamos tener en claro que hay pecados en nuestra vida que ¡nunca podremos vencer en nuestras propias fuerzas! Solamente lo lograremos a medida que entremos en una relación personal con el Señor y vayamos dejando que su verdad nos fortalezca y debilite estos pecados hasta que pierdan por completo su control sobre nuestras vidas. Las batallas más fuertes en nuestra vida solamente las podremos enfrentar y obtener la victoria en ellas de la mano de Dios. Son sus planes, sus recursos y sus fuerzas las que harán la diferencia, pelear en nuestras fuerzas nos dejará agotados, frustrados y desilusionados. ¡Necesitamos sujetarnos de Dios!

Aprendamos a consultar a Dios

La Biblia enseña que este mundo está bajo el poder del diablo y la suma de su astucia, su experiencia y el odio que nos tiene hacia quienes amamos a Dios lo hacen altamente peligroso. El enemigo se valdrá de personas, situaciones, accidentes, pensamientos y todo lo que tenga al alcance para engañarnos y hacer que perdamos todo lo que el Señor tiene para nosotros, la pregunta es ¿qué podemos hacer al respecto? ¡Nuestra única esperanza es esforzarnos más y más en conocer a Dios y aprender a consultarle con mayor frecuencia! Dios sabe lo que nadie más sabe, conoce todos los planes del enemigo, sabe nuestros límites, lo que nos hace pecar, lo que nos fortalece y lo que nos puede hacer caer derrotados así que ningún consejo será más acertado que el que Él nos pueda dar.

Los planes de Dios siempre son mejores

Solemos planear de acuerdo a lo que alcanzamos a percibir, volteamos a ver los recursos que tenemos, nuestras capacidades, las personas que nos pueden ayudar y entonces hacemos una estrategia de cómo enfrentaremos lo que viene por delante. ¿No lograríamos mucho más si planeáramos de acuerdo al poder y los recursos del Señor? ¿No hemos visto que nuestras capacidades en sus manos pueden lograr más en un instante que lo que haríamos toda una vida sin Él? Dios ve mucho más lejos en el tiempo, mucho más profundo en nuestro corazón y mucho más ancho a nuestro alrededor.

¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?

¿Qué tanto de mi cristianismo no es más que una relación con Dios que finjo tener pero que en realidad nunca la he experimentado? Un cristianismo sin conocer la Biblia, sin conocer a Dios y sin oración, ¿no es un mero fingimiento? Dios quiere empezar una transformación no de nuestro exterior hacia adentro como nos gustaría para seguir manteniendo una fachada sino desde nuestro corazón hacia afuera, nuestro Señor puede hacer que quienes somos cuando nadie nos ve sea la misma persona libre, perdonada y restaurada que todos conozcan en el día con día.