Confíale tu vida a Dios

Todo lo que sucede en nuestra vida no depende de nada ni de nadie sino solamente de la misericordia de nuestro Señor. Otros podrán tener otras intenciones para nosotros, el enemigo creerá que ganó algunas batallas en nuestra vida y en la fila para ser usados por el Señor a nuestra manera de ver habrá otros "más capaces y más cristianos" antes que nosotros pero al final ¡no depende de nada ni de nadie más lo que pase en nuestras vidas sino solamente de la inmensa e infinita misericordia de nuestro Salvador! Él nos irá a sacar de cualquier línea de espera, consolará nuestras tristezas, vendará nuestras heridas, ¡volverá a darnos vida! No nos dejará tirados junto al camino, cada oración que hemos dicho ¡Él la conoce y la recuerda! Nuestras palabras no se han perdido en el aire ni nuestras causas han sido olvidadas, ¡Él está trazando y cumpliendo un plan perfecto en nuestra vida y nos sorprenderá una vez más!

La vida con Dios es incomparable

La vida cristiana ¡es incomparable!, la vivimos porque le da un sentido a nuestra vida, nos llena de paz y plenitud el corazón, nos hace libres de tantas ataduras y vergüenzas del pasado que antes controlaban nuestras emociones y sacudían nuestras mentes, nos hace sentir amados y aceptados tal cual somos, nos da sanidad para el pasado, esperanza para el futuro y un presente seguro en las manos de nuestro Salvador. Por más feroz que sea la tormenta cuando la cruzamos en la barca junto a Jesucristo, ¡no hay ningún peligro! La vida con Dios es ¡única! Nada de lo que esta sociedad o este mundo pueda ofrecer es comparable a lo que el Creador del Universo ha diseñado, si no la estás viviendo ¡te estás perdiendo lo mejor de tu vida!

Poniendo en alto el nombre de Dios

Dios nos quiere bendecir para que seamos de bendición, para que otros sepan que Él sigue interesado en relacionarse con las personas, para que los demás sean atraídos por la plenitud de nuestras vidas y puedan ser guiados a los pies de nuestro Salvador. ¡No somos engrandecidos para poner nuestro nombre en alto o para que otros vean "lo buenos que somos"! Sino para que la gente al conocerte y ver tu manera de vivir sean atraídos al amor de nuestro Señor.

Viviendo con Integridad

"La integridad no puede tolerar la corrupción: no copia un examen, no soborna autoridades, no oculta información en su declaración de impuestos, no hace promesas que sabe que no cumplirá, no engaña para controlar ni miente para aparentar algo que no es. El íntegro es el que sabe que si confiesa sus pecados serán perdonados y cuando lo hace ¡acepta este perdón!, es el íntegro el que puede caminar confiado de que el Señor cuida de Él, cuando sus emociones vienen con fuerza se sujeta de su fe, deja la venganza en manos de su Salvador y Juez Justo, huye de las tentaciones y escoge hacer lo correcto sin importar el precio económico, social o personal que le pueda costar."

Teniendo una relación personal con Dios

Necesitamos aceptar que ¡Dios no usará una zarza ardiendo cada vez que nos quiera hablar ni mandará fuego del Cielo cada vez que quiera impresionar a nuestros enemigos! Al menos no de manera literal. ¡No te compares! Tal vez Dios quiere hablarte a través de un mensaje que siembra en tu corazón, tal vez en alguna etapa de tu vida use a tus padres o pastores y después atraiga tu corazón mediante su Palabra y más adelante también utilice a tu esposa para decirte lo que quiere de ti. Lo importante no es la manera en que Dios te hable sino el simple hecho de que ¡Dios el Creador del Universo te está hablando!