Desarrollando relaciones sanas

Para que una relación de amor o amistad funcione primeramente tienen que estar de acuerdo las dos personas, ¿de acuerdo en qué? no solamente en lo que sienten o esperan de la relación sino de acuerdo con los principios que rigen el corazón de la otra persona, es decir, una persona que no tiene espacio en su corazón para tener una relación con Jesús es porque ¡usa todo su tiempo para satisfacerse a sí mismo! Y difícilmente estará listo para entrar en una relación de amor, rendición y compromiso con alguien más, porque alguien que no conoce a Dios de acuerdo a la Biblia no ha conocido el verdadero amor, no conoce el poder del perdón, la libertad de la salvación, la paz que sobrepasa todo entendimiento ni la fortaleza que nos da el Señor para volver a intentarlo cuando fallamos.

Dale al Señor toda tu atención

Dios a través de su Palabra nos anima a no actuar sin pensar sino más bien tratar de entender lo que Él quiere, ¿cómo podemos lograr esto? Necesitamos sentarnos a leer, meditar y pasar tiempo con su Palabra ¡no existe otra manera de conocer el corazón de Dios! Mientras más leamos más entenderemos cómo piensa y cómo es Él y entonces más sencillo nos será saber qué es lo que Él quiere que hagamos. A la lectura de la Biblia es necesario que le agregues un ingrediente más: ser lleno del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios mismo habitando dentro de nosotros y comunicándole a nuestro espíritu sus planes y su voluntad.

Averigua bien lo que agrada al Señor

Precisamente esta es una de las maneras con las que podemos demostrarle nuestro amor al Señor y agradarlo: no haciendo lo que le desagrada ni estando presente cuando alguien más lo hace. ¡Nada tiene que hacer un hijo de Dios en una conversación obscena, contando o escuchando chistes de doble sentido, viendo imágenes o películas inmorales o permitiendo que sus ojos u oídos sean testigos de pecados platicados, actuados, cantados o sugeridos! Tus decisiones de cada día le comunican al Señor cuánto lo amas, cuánto te quieres parecer más a Él, cuánto quieres honrar a los que lo honran y cuánto quieres agradarlo viviendo de manera recta, honrada y ejemplar.

La Biblia: el Manual de nuestra Conducta

La Biblia es el conjunto de historias, experiencias, comentarios, principios y verdades que nuestro Señor nos dejó para que a través de ellas podamos detectar lo que le gusta, lo que le molesta, lo que espera de nosotros, las promesas que nos ha dado y crezcamos así en nuestra fe y relación personal con Él. Cada vez que te sientes a abrir las Escrituras necesitas estar muy consciente de que lo que estás por hacer es exponerte al corazón de Dios y por lo tanto debes estudiar con detenimiento todo lo que leas, meditar en ello, pedirle al Espíritu Santo que te guíe y poner en práctica todo lo que aprendas.

Una Nueva manera de vivir

Muchos cristianos asumen que por el simple hecho de ser creyentes ya están libres de todo pecado, creen que ya no es necesario hacer ajustes y que viven en libertad pero, ¿estar bajo el control de algún pecado es verdadera libertad?, ¡Por supuesto que no! Una vida de fe está acompañada de muchas decisiones personales de agradar a Dios, conocerlo y obedecer todo lo que aprendemos de su pureza y santidad.